La campana de la Capilla de la Vera Cruz, secundada por las campanillas de los cofrades más pequeños, repicaba a la salida del Lignum Crucis. Remitió la llovizna para que el Campo de San Francisco acogiese el recorrido procesional de la reliquia, como epílogo de la Santa Misa, al coincidir el 3 de mayo en domingo.
El padre Nicodemo portaba el preciado fragmento del Santo Madero en que Cristo nos redimió, sosteniéndolo con el paño de hombros bordado por las Esclavas del Santísimo en Orense y bajo el palio encarnado realizado por la hermana Lourdes Pablos. Ambos elementos han sido donados por cofrades y estrenados hoy.
Durante el itinerario se han hecho tres paradas en las que se ha contemplado el misterio de la Cruz como camino, verdad y vida, y se ha tenido presente el 1700° aniversario del hallazgo de la Vera Cruz por Santa Elena y el octavo centenario del tránsito de San Francisco. Cantos dedicados a la Cruz, el salmo 77 (“No olvidéis las acciones del Señor”) y las letanías de la Santa Cruz han completado la oración, antes de que la campana, tocando a gloria, recibiese el regreso a casa del Lignum Crucis