Historia

Siglos XIII-XVI

La más antigua de las cofradías penitenciales existentes en la ciudad de Salamanca, la Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y la Purísima Concepción de la Virgen, su Madre fue fundada el 3 de mayo de 1506 con el nombre inicial de Cofradía de la Santa Cruz.
Los antecedentes de la Cofradía se remontan al año 1240, momento en el que se funda en la ciudad una congregación de penitencia llamada “La Disciplina de Cristo”. Sus cofrades atendían caritativamente a enfermos y moribundos en un pequeño hospital. Este hospital permanece abierto hasta que el rey Felipe II realiza en 1581 una reorganización de los hospitales de su corte, haciendo que éste cerrara, si bien se especula con que la primitiva iglesia de la Vera Cruz pudiera haber sido la capilla del hospital, por lo que éste debió de permanecer en funcionamiento algunos años más. Sea como fuere, años después de su clausura, el hospital fue derruido sin que quede vestigio alguno de él en la ciudad.

En el año 1527 se produce la fusión de la Cofradía de la Santa Cruz con la Cofradía de la Purísima Concepción, dando lugar a la denominación que sigue ostentando hasta el momento actual
Uno de los hechos que marcará la historia de esta Cofradía será cuando, en el año 1576, el rey Felipe II otorgue a la Vera Cruz la exclusividad en la organización de las procesiones de disciplina de Salamanca, obteniendo de este modo una posición privilegiada en la vida religiosa y social de la ciudad. Este favor se extenderá por casi dos siglos, siendo renovado tanto por monarcas de la familia de los Austrias como de los Borbones, hasta que la Congregación de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Santo Entierro logre su independencia después de haber sido una sección de esta cofradía.

Siglo XVII
En 1615 se instauraron los dos actos que siguen vertebrando el Viernes Santo salmantino. El "Acto del Descendimiento", que consiste en el desenclavo de un Cristo articulado, a caballo entre la antigua dramaturgia pasional y la creciente escultura procesional a la que instó el Concilio de Trento, y la Procesión del Santo Entierro, concebida como continuación del anterior.
En 1616 celebró por primera vez la procesión de Pascua. Estos dos actos y procesiones se han ido convirtiendo con los años en dos de los más reconocidos de la Semana Santa salmantina tanto dentro como fuera de la provincia.

Siglo XVIII
Entre el 20 de junio de 1713 y el 13 de septiembre de 1714 la iglesia sufre una intensa remodelación para adaptarla al gusto barroco llevada a cabo por Joaquín de Churriguera.
En el año 1724, María Estévez, cofrade de la Vera Cruz, dona al patrimonio de la cofradía una imprenta en la calle Serranos. En ella se imprimen obras de Juan del Encina y Diego de Torres Villarroel, otorgando un elevado estatus económico a la institución en la ciudad.

Siglo XIX
A lo largo del siglo XIX la Cofradía de la Vera Cruz pierde una parte importante de su patrimonio a consecuencia de dos relevantes hechos históricos: la Guerra de la Independencia (1808-1814) y los procesos desamortizadores que llevaron a cabo diversos gobiernos liberales que obligó a la cofradía a pagar elevadas sumas de dinero para poder mantener la titularidad del edificio.

Siglo XX
Desde finales del siglo XIX y hasta la llegada de la República, la cofradía atraviesa un momento de esplendor que coincide con una acentuada devoción a la imagen de la Dolorosa de Felipe del Corral. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, la cofradía entra en una fase de lento decaimiento en el número de cofrades que ocasiona una profunda crisis económica.
En 1948, se crea la cofradía de Jesús Flagelado y en 1952, la de la Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos, nacidas ambas bajo la directa influencia de la cofradía de la Vera Cruz.
Es a partir del año 1985 cuando la cofradía de la Vera Cruz comienza a salir lentamente de su crisis con la incorporación de un número creciente de cofrades, especialmente de mujeres que colaboran de forma activa en el funcionamiento de la institución.
En 1952, la Orden de las Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada se hacen cargo de la custodia del templo, ejerciendo la actividad que impone su carisma: la adoración perpetua de la Eucaristía.

Siglo XXI
En 2000 fue erigida como asociación pública de fieles, adecuando su estatus jurídico al Código de Derecho Canónico inspirado en el Concilio Vaticano II.
En 2006 la cofradía celebró el V centenario de su fundación, celebrando diversos actos conmemorativos. Destacaron como actividades culturales la exposición "Lignum Crucis", que mostró las mejores piezas del patrimonio documental y artístico de la cofradía y el congreso "La Cruz, manifestación de un misterio", organizado conjuntamente con la Universidad Pontificia de Salamanca. El 23 de diciembre de ese mismo año, el Ayuntamiento de Salamanca le concedió la Medalla de Oro de la ciudad.
En 2011 se presentó un nuevo proyecto de estatutos. Su rechazo por la asamblea de la cofradía provocó la dimisión de la Junta de Gobierno. Tras dos convocatorias de elecciones fallidas el obispado designó al capellán de la hermandad, Pedro López (SDB), comisario de la cofradía hasta que se aprobasen unos nuevos estatutos y se eligiese nuevo presidente. El 24 de junio de 2012 se aprobaron los nuevos estatutos y el reglamento de la cofradía y en noviembre del mismo año se celebraron elecciones, volviendo la cofradía a la normalidad.
En 2015 se celebró el IV centenario de la institución del acto del Descendimiento y la procesión del Santo Entierro y en 2016, el de la procesión del Encuentro. La Cofradía programó entre estas fechas una serie de actos entre los que se incluyó la exposición del grupo completo del Descendimiento en la iglesia entre los meses de febrero y marzo de 2015, la celebración de un certamen para elegir una marcha musical para la procesión del Santo Entierro, la estación del paso del Santo Sepulcro en la capilla de San Jerónimo de la Universidad la tarde del Viernes Santo, tal y como se hacía históricamente, una serie de conferencias y el proyecto de restauración de las Tres Marías del paso del Sepulcro del Domingo de Resurrección y las pinturas de las banderas del siglo XVII con los planetas.
En enero de 2018 la comunidad de religiosas Esclavas del Santísimo y la Inmaculada, que atendían la capilla desde 1952, abandonó Salamanca debido a una reestructuración del instituto que les llevó a cerrar varios conventos en España, concretamente los de Salamanca y Burriana (Castellón). A partir de ese momento volvió a ser la cofradía la encargada de atender el culto y el edificio. En octubre de 2019 la cofradía firmó un convenio de colaboración en el Ayuntamiento de Salamanca en virtud del cual se estableció un horario permanente de apertura semanal, así como su participación en programas de visitas fuera de los horarios establecidos y conjuntamente con otros edificios históricos de la ciudad, como "las Llaves de la ciudad" permitiendo a salmantinos y turistas conocer el rico patrimonio que atesora en su interior sin coste alguno para el visitante. De este modo la cofradía se sumó al creciente número de instituciones religiosas que participan activamente en la oferta turística de Salamanca.
En diciembre de 2021 se presentó el programa de actos religiosos y culturales conmemorativos del IV centenario de la llegada de la imagen de la Inmaculada de Gregorio Fernández a la capilla, el 8 de diciembre de 1622. Se iniciaron con el pregón del 400 aniversario a cargo del Cardenal Carlos Amigo Vallejo, el 3 de diciembre de 2021, y se desarrollaron diversas actividades: exposición fotográfica y escultórica, conciertos, tanto en la capilla, como en el cercano Campo de San Francisco y la celebración del VII Congreso Internacional de Cofradías de la Vera Cruz.
Como parte culminante de la celebración del IV centenario de la legada de la Inmaculada se celebró una procesión extraordinaria la soleada mañana del 1 de mayo de 2022 con los pasos de Santa Elena, el Lignum Crucis y la Inmaculada Concepción de Gregorio Fernández.

Emblema

El emblema de la cofradía está compuesto por una cruz de color rojo con el sudario blanco del descendimiento. El conjunto se apoya sobre dos peldaños del mismo color de la cruz. Se asienta todo sobre un pie en el que aparecen las letras A M. Dichas letras pueden referirse al término Ave María, en alusión a la Virgen, cotitular de la cofradía junto con la Santa Cruz. Otra versión, menos probable, es que sean una derivación de la Alfa (A) y Omega (Ω) griegas. Todo el conjunto destaca sobre fondo azul, color que se asocia tradicionalmente a la Inmaculada Concepción.

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